Carlota
Amargós

El Yoga me rescató de un estilo de vida muy poco saludable. Llegó a mi vida en el momento cuando más lo necesitaba. Viviendo en Londres como estudiante de violín, mi vida era sedentaria y estresante. Muchas horas de estudio de mi instrumento en una posición no muy orgánica, la falta de actividad física y una alimentación muy pobre empezaban a pasarme factura. Mi cuerpo necesitaba transformarse, y desde la primera clase supe que el Yoga era la práctica que me acompañaría el resto de mi vida.

En 2008 me trasladé a Michigan, EEUU, y allí profundicé en mi práctica y mi conocimiento sobre el Yoga, practicando Ashtanga y Hatha Vinyasa con Justin Barnes y Jen Hayes. Poco a poco, los valores y beneficios del yoga iban afectando cada área de mi vida: mis relaciones, mis estudios, mi profesión y mi mundo interior.

Después de viajar por Norte y Centro América volví a Barcelona, mi ciudad natal, y decidí formarme con Amelie Strecker. Desde 2013 compagino mi trabajo como violinista con la enseñanza del Yoga. La unión de mis dos mundos es cada vez más cercana, hasta el punto en que ya no concibo uno sin el otro. En 2014 creo Yoga in Tune, un proyecto para acercar el yoga a músicos y artistas donde el ritmo, la afinación, la disciplina y la harmonía en la música toman forma en la práctica de asana, pranayama y meditación en Yoga.

Doy las gracias y me inclino ante mis maestros y grandes inspiradores Amelie Strecker, Simon Borg-Olivier, Jen Hayes, Christopher Venetis, Justin Barnes, Mark Whitwell y David Winch Pushava.

Mis clases son dinámicas y energéticas, buscando retos pero de forma consciente, respetando las necesidades del cuerpo. Con énfasis en la coordinación de movimiento y respiración buscamos un constante fluir que se convierta en una meditación en movimiento

“La respiración es la inteligencia del cuerpo” Mark Whitwell

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