Cómo reengancharte a tu práctica de yoga

Tan difícil es empezar desde cero como empezar de nuevo. Sobre todo si has probado las mieles del Yoga y ahora te sientes culpable por no seguir dándote algo que te sienta bien. 

Tal vez ha sido un embarazo. Una lesión. Unas vacaciones (en este grupo me incluyo). Porque has tenido más trabajo de lo habitual. O quizás tienes alma de arquitecto y has construido unas buenas barreras mentales que ahora te parecen imposibles de superar. 

No importa cuáles hayan sido las razones por las que no has conseguido desenrollar de nuevo tu esterilla. El Yoga no debería ser un policía golpeando a tu puerta exigiéndote que practiques más, sino que te enseña a trabajar con lo que ya existe y a apoyarte en tus límites. Por esta razón, hay una buena noticia para ti: todos hemos estado en ese túnel. El viaje de regreso existe. 

Aquí van tres estrategias para ayudar a que el yoga vuelva a tu vida diaria:

Identifica porqué rompisteis.

Como en las relaciones de pareja, el primer paso para empezar de nuevo es entender qué es lo que ha cambiado o lo que no está funcionando para ti en este momento.

Tal vez es que ahora tienes otras actividades. O la forma en la que organizas tus comidas diarias. ¿Estoy yendo más tarde a dormir? ¿No he conseguido “hacerlo bien” en mi última clase y estoy intentando ignorar esa inseguridad? Muchas veces los motivos o responsabilidades que desplazan tu práctica son las razones por las que necesitas reanudarla. Aquí te dejo algunos consejos para no desmotivarte.

Céntrate en el cuerpo que tienes ahora.

Da igual si han pasado dos semanas o dos años desde tu última práctica. Seguramente sientas que tu cuerpo es diferente a la última vez que practicaste. Mi consejo es que te concentres en el cuerpo que tienes ahora.

Si, en el pasado, podías llegar a tocar el suelo con tus manos, realizabas regularmente posturas invertidas o eras todo/a un ave del paraíso y ahora no estás en tu mejor versión, ¡no te preocupes! No significa que debas hacerlo tan pronto como regreses a tu esterilla. Ten compasión con tus dificultades y practica ahimsa (no violencia) en tu cuerpo y tu mente, ése es el primer paso para que tu viaje de vuelta sea un éxito.

Recuerda que sólo estás practicando Yoga, NO tienes que entretener a un estadio lleno de fanáticos que hacen apuestas sobre tu práctica.

Toma algunas clases básicas.

Si practicabas habitualmente Yoga, a tu mente puede no sonarle muy bien la mera idea de tomar una clase con “principiante” en el título. Aún así, estas clases básicas de Yoga pueden ser muy útiles, ya que cada clase toca un tema distinto o grupo de posturas, lo que te ayudará a retomar la base de nuevo. Esto también te permitirá volver a estar en forma más rápidamente. 

Si esto no te convence y tienes los medios para hacerlo, considera hacer algunas clases particulares con un/a profesor/a que te guste. Un plan y ajustes personalizados te darán más ventaja a la hora de desperezar tu cuerpo y tu mente. Si, por el contrario, tu vida como yogui o yoguini fue más corta pero quieres reengancharte a la práctica, las clases básicas y los cursos de iniciación son fundamentales para que refresques conceptos y conectes con personas que se sienten como tú.

En definitiva, muchas veces tomar un descanso de tu práctica tiene sentido. Volver a ella puede ser un desafío (si necesitas más tips aquí te dejo los consejos de Gordana Vranjes), pero recuerda tomarte un momento para agradecer que el yoga sea una vez más parte de tu vida. ¡Namasté!

guillermo arriaza

POR GUILLERMO ARRIAZA

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