Cómo adaptar tu práctica de yoga cuando hace mucho calor.
- Gordana Vranjes

- 30 jul 2024
- 2 min de lectura
Actualizado: 30 jul
Con la llegada del verano, muchas personas sienten que su práctica de yoga cambia.
El calor, las noches con menos descanso o la sensación de pesadez hacen que posturas que antes resultaban cómodas ahora requieran más esfuerzo.
Y es completamente normal.
El verano no es el momento de exigirse más,sino de aprender a escuchar al cuerpo y adaptar la práctica a sus necesidades.
Practicar yoga no consiste en hacer siempre lo mismo, sino en encontrar el equilibrio también cuando las circunstancias cambian.
En este post te compartiré algunos consejos para disfrutar de tu práctica durante los días más calurosos.

Practica en las horas más frescas
Siempre que puedas, elige las primeras horas de la mañana o el atardecer.
Evita las horas centrales del día, especialmente si practicas al aire libre o en un espacio poco ventilado.
El objetivo no es sudar más, sino mantener la energía durante toda la práctica.
Baja la intensidad sin sentir que retrocedes
En verano el cuerpo trabaja más para regular su temperatura.
Quizá hoy necesites mantener menos tiempo una postura o hacer una práctica más suave.
Eso no significa que estés perdiendo tu progreso.
Adaptarse también forma parte del yoga.
Da protagonismo a la respiración
El verano es un buen momento para dedicar unos minutos a la respiración consciente.
Algunas técnicas refrescantes como:
Chandra Bhedana ( Respiración de la luna )
Cierra la fosa nasal derecha con el pulgar.
Inhala por la fosa nasal izquierda.
Exhala por la derecha
Repite durante 3-5 minutos.
Según la tradición, favorece un efecto calmante y refrescante.
Sheetali Pranayama ( Respiración Refrescante )
Siéntate cómodamente, enrolla la lengua en forma de tubo y respira lentamente a través de la lengua.
Cierra la boca y exhala por la nariz.
Repite varias veces para sentir una sensación de frescura
Sheetkari Pranayama
Junta los dientes y abre ligeramente los labios.
Inhala por los dientes abiertos y exhala por la nariz.
Este método ayuda a reducir el calor corporal y calmar la mente.
Escucha más y compárate menos
En verano es habitual notar menos energía o notar que el cuerpo responde de forma diferente.
Las altas temperaturas, los cambios de rutina o las vacaciones influyen en nuestra práctica y no hay nada malo en ello.
En yoga no buscamos practicar igual todos los días, sino aprender a responder a lo que el cuerpo necesita en cada momento.
Desde una mirada yóguica, el verano representa una energía de expansión: los días son más largos, pasamos más tiempo fuera y solemos estar más activos. Sin embargo, precisamente por ese exceso de actividad y calor, el cuerpo también necesita espacios de pausa para recuperar el equilibrio.
Aprovecha el verano para crear una práctica sencilla
Si estas de vacaciones, quizá no tengas una hora para practicar.
Y no pasa nada.
Diez o quince minutos de movilidad, respiración o unas pocas posturas pueden ayudarte a mantener el hábito sin convertirlo en una obligación.
La constancia vale más que la perfección.
Mucho Love,
Gordana



