top of page

Por qué cuesta la constancia en el Yoga

¡Aquí Gordana! ¿Necesitas ayuda para decidir si esta formación es para ti? Te mando un WhatsApp y resolvemos tus dudas →

Gracias, te mando un WhatsApp pronto

Muchas veces no dejamos de practicar por falta de intención. Queremos hacerlo, sabemos que nos hace bien, pero algo se interpone. Dudamos.


No tenemos claro qué hacer, por dónde empezar o si lo estamos haciendo bien.

Y cuando la mente duda, se dispersa. Entonces repetimos siempre lo mismo, improvisamos o directamente lo dejamos para otro día.


No porque sea lo mejor, sino porque es lo conocido. Con el tiempo, este patrón no solo afecta a la práctica. También afecta a la confianza en nosotras mismas: nos proponemos cosas que no cumplimos y poco a poco dejamos de creernos. Este vídeo pone el foco en ese punto donde la práctica se rompe antes de empezar. No en el cuerpo, sino en la mente.

bottom of page