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Depresión y Yoga: cuando acomapañar es más importante que intentar " animar "


Vivimos en una sociedad que nos empuja constantemente a estar bien.

A producir, sonreír, mantener el ritmo y seguir adelante.

Sin embargo, cada vez más personas conviven con una realidad silenciosa:

la depresión


Según la Organización Mundial de la Salud, más de 280 millones de personas en el mundo viven con este síntoma.

No se trata de una simple tristeza pasajera, sino de una condición que afecta profundamente al cuerpo, la mente y la forma en que una persona experimenta la vida.


Y quienes enseñamos Yoga probablemente ya la hemos encontrado en nuestras clases.


Quizá sea ese alumno que siempre se coloca al final de la sala. El que respira de forma superficial. El que llega con el cuerpo pesado, la mirada apagada o la sensación de no tener energía para moverse.


Muchas veces no lo sabemos.


Otras veces sí.


La pregunta es...


¿ Estamos preparados para acompañarlo ?


Cuando el Yoga no consiste en hacer más existe la idea de que una práctica intensa hará que el alumno " salga del estado en el que está ".

Sin embargo, la evidencia científica nos muestra que el sistema nervioso de una persona con depresión funciona de forma diferente.


Aquí te comparto unos de los principios más bonitos del budismo:

La Vía Media ( Majjhima Patipada )


El Buda enseñó que el camino del equilibrio evita tanto el exceso como la carencia.


Y esa enseñanza puede trasladarse perfectamente a la esterilla.


No necesitamos exigir.


Pero tampoco proteger hasta impedir cualquier movimiento.


Necesitamos aprender a escuchar.


Como escribió Thich Nhat Hanh:


" Comprender es el otro nombre del amor "


Cuando comprendemos lo que ocurre en el cuerpo y en el sistema nervioso de una persona con depresión, dejamos





 
 
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