top of page

Pilates, Barre & Co. vs Yoga: 3 cosas que vale la pena entender

Hola y Namasté,


estas últimas semanas me encontré por el barrio con no 1, ni con 2, sino con 3 antiguas alumnas.

Y las tres, cada una con su historia, su motivo y su forma elegante de justificarlo, me dijeron lo mismo:

“Ahora hago pilates.”

😅 (mentiría si dijera que no me dio un poquito de pena)

Pero después pensé: bien.

Porque quizá esto sea exactamente lo que el yoga necesita.

Te explico.


  1. No todo el mundo viene a yoga por yoga


Mucha gente llega por moverse.

Por estirar. Por sudar un poco. Por sentirse mejor físicamente.

Y simplemente tolera el resto: el silencio, la filosofía, el OM, mirar hacia dentro.

Y está bien.

Pero si lo que realmente buscas es una práctica física, otra disciplina probablemente encaja mejor.


Y eso no es una pérdida.

Eso crea espacio.

Espacio para los alumnos que sí quieren profundizar.

Los que entienden que las posturas no son la meta, sino la puerta de entrada.


Personas haciendo yoga en una sala iluminada; una instructora ajusta la postura de una alumna. Alfombras verdes, paredes con texto en sánscrito.

  1. Yoga no es solo movimiento


Aquí está la confusión.

Yoga no compite con pilates.

Ni con fuerza. Ni con barre. Ni con correr.

Eso son prácticas de movimiento.

Yoga usa el cuerpo, sí.

Pero no termina ahí.

Yoga es aprender a observarte. A sostener la incomodidad. A no reaccionar por impulso.A entender cómo funciona tu mente.

No está pensado para darte abdominales.

Está pensado para darte claridad.

Y eso es otra cosa.

Y aquí está también nuestra responsabilidad.

Como alumnos y como profesores.

Si enseñas yoga, tu trabajo no es solo guiar posturas.

Es explicar por qué hacemos lo que hacemos.

Es compartir filosofía. Es dar contexto. Es ayudar a que alguien entienda que yoga no termina cuando sales de Savasana.

Y si practicas yoga, también es tu responsabilidad no conformarte solo con sudar.

Preguntarte. Escuchar. Profundizar.

Porque si nadie pide más, y nadie enseña más, el yoga acaba reducido a una clase bonita de movilidad con incienso.

Y para eso, sinceramente, ya existen otras cosas.

Por eso en Mandiram no nos consideramos un estudio de yoga.

Somos una escuela de Yoga.

Porque creemos que enseñar yoga es transmitir y con criterio.


Personas sentadas en meditación en una sala de yoga, iluminada por luz natural. Ventanas de fondo y ambiente tranquilo.

  1. No necesitas elegir


Este es el punto importante.

No tienes que escoger entre pilates, barre, gym o yoga.

Puedes entrenar para sentirte fuerte.

Puedes correr si eso te centra.

Perfecto.

Pero para estar bien por fuera, primero hay que estar un poco arreglado por dentro.

Y ahí el yoga tiene mucho que enseñarte.

Porque si no eres capaz de regalarte ni una hora a la semana para cuidar de tu verdadero yo(no solo de tus glúteos o tus bíceps),

entonces quizá el problema no es la falta de tiempo.

Es falta de prioridad.

De hecho, esa es exactamente la razón por la que en Mandiram tenemos la cuota de una clase semanal.

Porque creemos en el yoga para la vida real.

Moverte. Recuperar energía. Ganar claridad mental.

Eso.

Y quizá justamente estas nuevas tendencias ayudan a que el yoga vuelva a ocupar su verdadero lugar.

Y sinceramente, ya iba siendo hora.


Mucho Love,

Gordana

 
 
bottom of page