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Yoga para cuello tenso. Alivia dolor y rigidez de cervicales


Una clase de yoga. Todos sentados. Ojos cerrados. Silencio.

Y, casi siempre, dos o tres personas moviendo el cuello, a un lado, hacia el otro, buscando alivio.

Como profesores lo vemos en casi cada clase. Y no, no es “un problema”. Es una señal. Un indicador claro de que la zona cervical es una de las grandes sobrecargadas de nuestros tiempos.

En este artículo vamos a explorar cómo aliviar esa tensión.

Pero antes, algo fundamental: entender qué la está causando. Porque si no vamos al origen, solo estaremos "arreglando hasta que se estropea otra vez".


En yoga terapéutico aprendemos precisamente eso: no quedarnos en el dolor, sino preguntarnos qué lo generó. Y tu también puedes hacerlo para ti.


Imagina que llega a clase alguien con dolor de espalda y dice que tiene una hernia. En yoga existen protocolos y adaptaciones para trabajar con hernias (hablaremos de ello en la Parte 2). Pero la pregunta importante es otra:

¿Qué provocó esa hernia?

¿Una mala higiene postural mantenida durante años?  ¿Tensión mantenida por estrés y sedentarismo?  ¿Falta de movilidad en otras zonas que terminó desplazando el esfuerzo?

Si solo aplicamos el protocolo, ayudamos. Si entendemos la causa, prevenimos que vuelva a pasar.

Veremos qué puedes hacer fuera de la esterilla para reducir la carga diaria y, después, qué evitar y qué sí hacer en clase o en tu práctica para que el yoga sea parte de la solución y no del problema.

Empezamos!


El precio de estar conectado


Las cervicales son también mi punto débil porque trabajo muchas horas en el ordenador.


Cuando estás absorto en el trabajo, la cabeza se adelanta sin darte cuenta —el clásico “gesto tortuga”—. El cuello se proyecta hacia delante y músculos como el trapecio o el elevador de la escápula se tensan para aguantar la cabeza que ahora está fuera del eje.


El resultado: tensión constante… y, con el tiempo, debilidad.  


Porque uno podría pensar que si un músculo se activa durante horas se pone fuerte, ¿verdad? Pues no. Es lo contrario: Un músculo en tensión constante se debilita.


Si además adelantas el hombro para usar el ratón, la sobrecarga se amplía hacia la espalda alta. Aparece ese nudo doloroso tan familiar, justo entre el cuello y la escápula.


No es algo aislado. Es casi una epidemia moderna. La tecnología está cada vez más integrada en nuestra vida —trabajo, ocio, comunicación— y nuestro cuerpo paga el precio.


Un dato que impacta: 


La cabeza pesa unos 5 kg


Mirar el móvil inclina tu cuello unos 60° y hace que tus cervicales aguanten hasta 27 kg de presión. Es como cargar un niño pequeño sobre el cuello cada día.


En España pasamos unas 5 horas al día mirando el móvil (los jóvenes, hasta 7). Eso significa horas con la cabeza inclinada y las cervicales bajo tensión constante.


Por esta razón, un alto porcentaje de personas presenta rectificación cervical.

Esto significa que la curva natural del cuello —la lordosis cervical— se ha reducido o perdido.


Cuando esa curva desaparece, las vértebras y los discos intervertebrales reciben la carga de forma menos eficiente. Esto aumenta el desgaste y riesgo de protrusiones o hernias cervicales.


Jairo Gómez, fisio-osteópata y profesor en nuestra formación de yoga terapéutico nos enseñó que, para prevenir y aliviar el dolor es tan importante el yoga como la prevención en nuestra vida cotidiana.


Prueba esto:

Pon la pantalla a la altura de los ojos para no bajar la mirada y la cabeza.

Evita trabajar en el móvil y usa pantalla de escritorio.

Si pasas horas sentad@ levántate y muévete cada 30–60 minutos.

Lo ideal:

  • Lo ideal cada 30 minutos si pasas muchas horas frente al ordenador.

  • Como mínimo, una pausa breve cada hora.


No hace falta que sea mucho tiempo. Prueba esta mini-práctica de 2 min:


Pausa consciente activa de 2 minutos para el cuello


1) Abre el pecho (20 segundos)

  • Entrelaza manos en la nuca

  • Separa los codos abriendo el pecho

  • Doblate hacia atrás apoyando omóplatos en el respaldo

  • Mientras sostienes y alejas la cabeza con las manos

  • Gira un poco lado a lado

Nota el alivio

👉 Esto corrige la postura de hombros cerrados, y alivia el cuello 


Mujer sentada en escritorio alivia la tensión entrelazando manos en la nuca, apoyando la espalda en el respaldo y abriendo el pecho


2) Alinea tu cuello, libera tu espalda

  • Lleva suavemente la cabeza hacia atrás (como haciendo “papada”).

  • Cuenta a 5 y suelta.

  • Repite 5 veces.

👉 Activa la musculatura profunda y corrige la postura.


3) Gira la cabeza y mira a los lados

  • Mientras giras crece desde la coronilla y eleva el esternón

  • Tus ojos también te lo agradecerán

👉 Te darás cuenta de cosas inesperadas como que tus cortinas necesitan un lavado


Ponte de pie y haz:


4) Círculos de hombros (15 segundos)

  • Brazos a los lados con las palmas hacia delante

  • Eleva hombros hacia las orejas.

  • Rueda hacia atrás y abajo.

  • 10 repeticiones lentas.

👉 Libera la tensión acumulada.


5) Estiramiento lateral y apertura (30 segundos)


  • Haz estiramientos de todo el cuerpo de lado a lado

  • Y añade cualquier movimiento que el cuerpo quiera.

    Si mientras haces todo esto en la oficina te importa un bledo lo que piensen los demás, el beneficio es doble.


Otra causa es dolor de cuello por ansiedad y tensión emocional.



Emociones que viven en tu espalda 


Vivimos tiempos de incertidumbre. Cambios constantes que nos afectan: mudanzas, rupturas, trabajo. Y también guerras, crisis, desastres naturales o accidentes que, aunque estén lejos, el móvil nos pone delante cada día.


El cuerpo no distingue tanto entre amenaza real y amenaza percibida. Si te sientes inseguro o abrumado, reacciona:


Subes los hombros.

Cierras el pecho.

Encoges la espalda.


En psicología corporal esto se llama defensa somática: un gesto automático de protección.


Este gesto viene de muy lejos. De cuando un depredador podía aparecer tras un arbusto y atacar una de nuestras zonas más vulnerables: el cuello. Si has visto documentales de felinos, sabes exactamente la imagen. 


Esa respuesta sigue ahí, aunque ahora la “amenaza” sea una conversación incómoda, una reunión tensa o una noticia impactante.


Es tu armadura. Para protegerte en situaciones que te abruman.


Yo me di cuenta de que lo hacía cuando hablaba con personas que me imponían, todo el rato que duraba la conversación.


El yoga me dio algo muy valioso: conciencia.

Para darme cuenta.

Y, después, poder elegir:


Aflojar los hombros.

Suavizar la cara.

Respirar.



Dolor cervical por mala postura


Aquí unos ejemplos de cómo puedes hacerte daño sin darte cuenta:

  1. La típica postura tumbado en sofá, con la cabeza levantada sobre un cojín y girada mirando la tele de lado.  

Es el origen de muchas tortícolis. 


Solución: si quieres seguir tumbado, hazlo de lado, alinea la cabeza con

el cuello y apóyala en un cojín. El único riesgo aquí será quedarte frita y perderte la peli.


  1. El dolor de cuello al despertar


Por dormir con la cabeza demasiado alta o girada por dormir boca abajo el cuello se queda en tensión toda la noche. 


Si además aprietas la mandíbula o tienes bruxismo, esa tensión se añade


Solución: intentar dormir boca arriba o de lado, usando una almohada que mantenga la cabeza alineada con la columna.


  1. Cargar bultos pesados siempre del mismo lado.


Solución: alterna los lados o usa mochila.


No todo dolor cervical tiene el mismo origen.


En algunos casos hablamos de artrosis (desgaste vertebral), artritis, fibromialgia o de un latigazo cervical tras un accidente de tráfico. Aquí no estamos ante una simple sobrecarga, sino ante condiciones que requieren más atención y criterio.  


Cuando existe un diagnóstico previo o dolor persistente, la práctica general puede quedarse en la superfície. En muchos casos, lo más adecuado es una clase individual, donde la práctica se adapte a la situación concreta de la persona y se eviten gestos que puedan agravar los síntomas.


Si eres profesor, es importante saber reconocer estos casos. Aprender yoga terapéutico no es una cuestión de sumar técnicas, sino de entender mejor qué estás viendo y cómo acompañar con seguridad.



Vistas las causas principales, veamos cómo manejar las molestias cervicales en clase de yoga:



Yoga para el dolor de cervicales


Tanto si eres practicante como profesor/a estas pautas te ayudarán a aliviar dolor y tensión cervicales


Cuando hay dolor agudo es mejor esperar que baje antes de practicar yoga.  

Si eres profe estáte tranquilo porque normalmente esta persona no vendrá a clase.


Qué NO hacer en clase de Yoga


  • Invertidas que ponen peso en el cuello como Sirsasana o Trípode 


Qué puedo hacer -> Escoge invertidas que dejan el cuello libre como el Pino (sobre los brazos)  o si necesitas algo más tranquilo, Uttanasana con apoyo de cabeza en bloque


Hombre que practica una postura de yoga invertida alternativa a las que ponen peso en cervicales.  De pie, se flexiona hacia delante y apoya la cabeza en bloques.


  • Carga intensa sobre brazos como chaturangas muy repetidos. Porque el cuello y hombros también se tensan para hacer la fuerza. Además si la postura te cuesta, puedes desalinearte cerrando los hombros. Esto estresa y tensa los hombros, vecinos de la cervical.


    Hombre haciendo Postura de yoga chaturanga o bastón, mal hecha bajando y cerrando los hombros mientras la pelvis sube. Peligro de lesión

    Caturanga desalineado - Con la repetición.... lesión.

    Hombre haciendo la postura de yoga Chaturanga con alineamiento correcto: hombros a la altura de codos, caderas a la misma altura, piernas fuertes, abdomen activo

    Caturanga alineado. Requiere mucha fuerza.

Qué puedo hacer -> Cámbialo con bajar el cuerpo al suelo o poner rodillas.


  • Si practicas en casa o eres profe: NO diseñar secuencias con muchas posturas seguidas que mantienen carga de brazos o antebrazos


Qué puedo hacer -> Mejor ir alternando con otras posturas que no cargan los hombros. La secuencia puede fluir igual.


  • En las posturas de extensión (cobra, perro boca arriba, etc) no extender el cuello al máximo colapsando las cervicales por detrás.


Qué hacer -> Alinear cervicales con la columna y hacer la extensión más gradual.


Yoga para las cervicales.
Practicante de yoga se extiende en la postura de la cobra subiendo desde la barbilla y colapsando las cervicales.

¿Te fijas como comprime el cuello subiendo desde la barbilla? Auch!


Yoga para las cervicales.
Practicante de yoga hace la cobra con el cuello bien alineado en línea con la columna. Espacio en cervicales. Ambiente sereno.

Aqui el cuello está alineado con la columna.



  • No flexionar profundamente el cuello en Sarvangasana dejando que el peso caiga en las cervicales. 

Hombre practicando Sarvangasana con todo el peso en el cuello

Aqui el peso cae sobre las cervicales flexionadas. Esto aumenta el riesgo de hernia cervical.


Qué hacer -> Una opción es poner 2 o 3 mantas bajo los hombros y brazos, así:

Hombre practicando Sarvangasana con mantas debajo de los hombros estilo Iyengar

Si no tienes mantas a mano o no quieres interrumpir tu "flow" traslada peso a los codos hasta que no haya peso en el cuello


Hombre practicando Viparita karani en una sala de yoga.
Es la vela con apoyo en codos más que en ccervicales


Esta es una variación que me encanta: dos tacos (Luis que es un gran hombre, necesita 3) para apoyar bien la pelvis y elevar las piernas. 


Practicante de yoga haciendo alternativa a sarvangasana apoyando bloqiues de yoga bajo la pelvis y elevando piernas arriba

O si ya es el final de la clase invertida apoyando piernas en la pared.


Qué SÍ hacer en clase de Yoga


  • Lo primero es entender que las cervicales son la continuación de la columna torácica y que si quieres liberar las cervicales, sí o sí debes hacerlo movilizando la columna torácica (o sea la parte del tórax) en todas direccioes. 

    Te sugiero reemplazar los típicos círculos del cuello con hombros quietos, por círculos más amplios donde hombros y esternón también giran.  Se soltarán mucho más las cervicales!

  • Mantener codos más abajo que hombros - en algunas posturas por ejemplo:

    Manos en caderas en guerrero 2

    Brazos en Doble-W en Guerrero 1


    Practicante de yoga haciendo la asana guerrero 2 con manos en caderas



  • Practicar Tadasana para aprender a mantener la cabeza en el eje (en lugar de cabeza adelantada) y el gesto de auto-elongarse. O sea elevar la coronilla  hacia el techo mientras repartes bien el peso en los pies


  • Mantener la cabeza alineada con la columna, especialmente en posturas de pie y en cuadrupedia.  


Aqui el cuello está alineado con la columna. La cabeza "no cuelga"


  • Si mirar hacia arriba duele el cuello, mira hacia delante. En la misma dirección donde mira tu esternón.


  • Fortalecer la parte alta de la espalda, con posturas como cobra, o esfinge, priorizando la activación dorsal más que la extensión del cuello. Practicar salabhasana con las palmas hacia abajo, pulgares hacia fuera para hacer rotación externa de hombros.Todo esto compensa hombros cerrados.


  • Recordar relajar la mandíbula durante las posturas. Especialmente las complicadas!


  • Usa la respiración para llevar la mente al presente (donde no hay problema) y aflojar. Por ejemplo lleva la atención a los hombros, inspira profundo - retén el aire y exhala aflojando los hombros.


  • Por supuesto la meditación bien guiada contribuye a la calma de la mente y eso significa un cuerpo menos tenso.


  • En Savasana poner manta bajo la cabeza dando soporte al cuello.  En nuestro curso de Yoga Terapéutico enseñamos un Savasana Deluxe con soporte de cuello y cabeza. Tiene un efecto demostrado muy calmante para el sistema nervioso.


Practicante de yoga en sala agradable, suelo de madera tumbado en Savasana con apoyo para la cabeza con manta

Hay alumnos que se tumban en savasana con la cabeza colgando hacia atrás.  Puede que no se les ocurra que podrían estar mejor.  Yo, por lo menos una o dos veces les ofrezco la manta bajo la cabeza con la esperanza que luego buscarán ellos mismos este confort.  (no siempre ocurre y al final hay que soltarlo. Cada persona al final es responsable de si misma)



Cuando el miedo crea el dolor


Finalmente: uno de los errores más comunes es dejar de moverse por miedo al dolor.


El miedo rigidiza. Y la inmovilidad, a medio plazo, empeora el problema.


Un cuerpo sano necesita movimiento. Necesita estímulo. Necesita fuerza.Si dejas de girar el cuello por temor a que moleste, poco a poco perderás rango. Se volverá más rígido. Más sensible. Más vulnerable.


Evitar no protege. Debilita.


¿Qué hacer entonces?


Mantén el movimiento dentro de un rango sin dolor.

Muévete con conciencia.

Y aumenta gradualmente.


Recuperar la movilidad es un proceso, no un gesto brusco.


Y no se trata solo del cuello. Flexibilizar y fortalecer el resto del cuerpo también ayuda. Porque el cuello no trabaja solo: forma parte de una cadena. Cuando el cuerpo está más equilibrado, la carga se reparte mejor.


Con el tiempo ganarás algo más que movilidad: ganarás agilidad, estabilidad… y confianza en tu propio cuerpo.


Espero que algo de esto te ayude con tu dolor cervical!


Si eres profesor/a de yoga y quieres aprender a acompañar mejor me encantará verte en nuestra Formación de Yoga Terapéutico donde aprendemos que lo que pasa dentro de la esterilla es solo una parte del proceso, y que entender el cuerpo, sus tensiones y su historia te permite acompañar a tus alumnos con seguridad y eficacia.


En un próximo artículo hablaremos del dolor lumbar. Es una de las causas más comunes de discapacidad y ausencias laborales en todo el mundo, con más de 600 millones de personas afectadas, y también una de las razones más frecuentes por las que quienes sufren dolor acuden al yoga en busca de alivio.


Mucho Love,

Gloria


*Gracias a Luis el modelo de estas fotos profesor de Hatha Yoga con enfoque en el alineamiento.

 
 
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